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Límites, culpa y volver a ponerte en tu propia vida

Puedes saber que necesitas decir que no y, aun así, sentir tensión en el cuerpo. Puedes poner el límite y pasar horas justificándote. Puedes priorizarte y después compensarlo haciendo más por los demás.

La dificultad no siempre está en saber qué límite poner. A veces está en tolerar lo que ocurre dentro de ti cuando dejas de hacer lo de siempre.

Señales cotidianas

  • Te cuesta saber qué necesitas.
  • Esperas que los demás se den cuenta sin tener que pedirlo.
  • Dices que sí y después aparece enfado o agotamiento.
  • Poner un límite te hace sentir egoísta.
  • Te ocupas de todos y no sabes cómo estar para ti.
  • Has construido tu identidad alrededor de ser útil.

Qué se puede trabajar

  • Necesidades y deseo propio.
  • Miedo a decepcionar.
  • Culpa y responsabilidad emocional.
  • Límites internos y externos.
  • Identidad más allá del cuidado y el rendimiento.
  • Ponerte la primera sin convertirte en la única.

Preguntas frecuentes

No siempre de inmediato. Parte del proceso consiste en aprender a sostener esa culpa sin volver automáticamente al patrón anterior.

¿Quieres profundizar en esto dentro de un proceso terapéutico?

Puedes solicitar una primera sesión para explorar qué te está ocurriendo y si mi forma de trabajar encaja contigo.

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